Yo, que tuve corazòn sòlo para poder amarlo
y que en mis dìas tristes sonreìa al recordarlo.
Yo, que me hice mejor mujer con apenas tocarlo
y que me creì la reina mas feliz de algùn universo extraviado
Yo, que desandaba el mustio camino del desengaño
abracè fuerte su sombra para poder adorarlo...
Crecieron mis hojas llenas de vida a sus pies
para velar por sus noches y, en su regreso, acunarlo
Yo, que caminè pasos de niebla para no ahuyentarlo
y que recogì cada vago otoño entre mis manos
prescindì de andar por el bosque pleno de luna
para brindar a mi noble centauro un amor manso
No hay comentarios:
Publicar un comentario