lunes, 5 de enero de 2009

Algo de Antonio Alejandro Gil, para su deleite

No nací para enemigo y he tenido amigos buenos, o fueron buenos al menos al enfrentarse conmigo. Porque coseché mi trigo sin molestar al lindero, de la vida en el tablero tuvo suerte mi ajedrez; y he llegado a la vejez consecuente y compañero.

Todo ha sido comprender tolerar y respetar que todo ser es impar, uno, en su modo de ser; que lo que suelo querer puede a otros disgustar; nunca olvido al estampar tintadas las manos mías, la diferencia en estrías que hay de pulgar a pulga.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Haz tenido problemas verdad?
Se te nota en tu recitar