miércoles, 14 de septiembre de 2011

"El primer amor es, siempre, el mejor”

Gaby era como un suspiro de alivio frente a tanta adversidad.
Su cabello, del color del atardecer que nos encontrò perdidos en la ruta a casa. Sus pecas, sus graciosas pecas...del color de la arena barrida por el mar de abril. Tenìa manos de palomas y una mirada de almíbar a punto caramelo. Incluso su caminar era gràcil y todo èl era un poco del màs claro cielo.
Transitaba yo una vida sin penas ni glorias cuando, torpe como he sido y permanezco, lo atropellè camino al aula. Bastò una sonrisa para que se me vaya toda la vergüenza, una sonrisa nìvea y vaga, pero de una dulzura tal que me dejò soñando.
Ya no habìa pocas ganas de ir al colegio, ahora existìa una vital razòn para hacerlo: volver a verlo.
Desde àquel dia, el invàlido pizarròn verde oliva quedò en sombras. Mis ojos sòlo se dirigian a la ventana que daba al pasillo.
En ocasiones tuve suerte y logrè divisarlo cuando se dirigìa al baño o a la Mapoteca (allì la Sra Marga, ademàs de ponerte el mundo en las manos, te escuchaba. Tenìa el increíble don de aconsejarte sin aburrirte).
Me costaba horrores quedarme a la “sèptima” porque sabìa que, después de las seis, terminaba toda esperanza. No me quedaba otra cosa que hacer: escapaba a la terraza y allì me quedaba panza arriba, mirando el cielo (y ensuciando el guardapolvo), imaginando un amor para toda la vida, como una siempre sueña a èsa edad.
Hace dos dìas que Gaby no viene a clases, ya lo busquè en el ciber de al lado, en el kiosco de Osvaldo y nada, tambièn pasè por su curso pero no està. Seguramente està engripado. Mi ùnico temor es que haya quedado libre, con tantas llegadas tarde…”Mejor me voy a repasar historia antes que la vieja me agarre”. Ni siquiera lleguè al primer piso, la preceptora me interceptò en la escalera para que vaya a hablar a Rectorìa (tema: las 25 amonestaciones que me pusieron –de manera totalmente arbitraria- por putear a la de literatura). Quiso el destino que, mientras aguardaba al pie del cadalso, digo!!!! en la antesala de Rectorìa, escuchara el llanto acongojado y entrecortado de una madre. La Rectora intentaba contenerla:” Sepa, Señora que todos querìamos mucho a su hijo” El diàlogo no durò màs allà de un incòmodo saludo, interrumpido ante la imposibilidad de ambas mujeres de poder articular alguna otra palabra.
Me tocaba a mì ahora, entrè con miedo en mi interior pero envalentonada en la postura, defenderìa mi inocencia a toda costa. Làstima que la armadura me durò tan poco…de hecho, ya no me importaban las amonestaciones ni si quedaba libre: Gaby habìa muerto hacìa dos dìas, era su madre a quien vì salir vestida de llanto.
Fuè imposible contener todo: el dolor, la desesperanza, la ira…
Camino a su casa (la ùltima vez que lo vì) se lo llevò puesto un conteiner cargado de ausencias, incomprensión y falta de amor…nadie puede sobrevivir a èso..nadie. Y asì fuè como una sobredosis borrò, de un plumazo, los 15 años del “Colo”.

23 de octubre de ningún año: (porque no quiero saber hace cuànto que ya no te tengo) quedè libre, como vos.


“El primer amor nunca se olvida y sòlo por èso, mi corazòn permanece aùn tibio”

2 comentarios:

Unknown dijo...

Interesante contenido, felicitaciones por tu blog¡¡

Vanna dijo...

Muchìsimas Gracias, Adrian! :)