miércoles, 28 de diciembre de 2011

Lukari lee el papiro:

"Y se acerco el sacerdote al dueño de los destinos y dijo inclinándose con respeto:
-¡Gran faraón! Las tropas estan formadas, los soldados ansían ir al combate. ¿Porqué esperas?
El joven faraón volvió su altiva cabeza. Contempló al sacerdote, sumiso ante èl. La pesadumbre inundaba sus ojos lo mismo que el Nilo inunda en otoño la tierra de Egipto.
-¡Oh, sacerdote! -dijo el faraón- Has de saber que mi corazón está de luto. En esa batalla contra los sirios les espera la muerte a mis servidores más valientes y leales. ¡Lloro a mis soldados, oh sacerdote!
La cabeza afeitada del sacerdote se inclinó. Recogió su vestidura blanca.
-Has de saber, gran faraón, que los sabios no lloran a los vivos ni a los muertos. No hay, no ha habido ni habrá en los siglos venideros ninguna época en que no haya existido cada hombre..."

1 comentario:

Anónimo dijo...

Atrevido comentario del sa cerdote , como siempre, las palabras se quien viene, en este caso de una persona que pretende adueñarse de almas y a traves de ello perpetuar su infeliz odio por la vida. Los hombres son eternos, pero solo en su tiempo......... su verdadero tiempo. Besitos