martes, 27 de noviembre de 2012
Prisma
Es algo incomprensible...desandar cada paso y llegar a un lugar distinto. Ver a la niña que fuiste desde otro ángulo, a través de las capas diversas del dolor. Correr el velo y encontrarla jugando con sus muñecas andrajosas, sirviendo un té imaginario, jugando a ser feliz. "Alguna vez - pensé- alguna vez ese corazón sintió los colores", cual calidoiscopio, cual imagen fractal...tejía y destejía las madejas de color en su mente, nada de mustias palabras que mataran la ilusión. Qué trágico equilibrio giró alocadamente como trompo arrebatado hasta arrojarla a orillas de la nada?
Arrojé un último puñado de tierra sobre su difunta vivencia, y eché a correr.
"Cada paso dado no fué mas que torcerle el puño al destino".
lunes, 26 de noviembre de 2012
Mario Bunge - Sobre la educación
VICIOS DE LA ENSEÑANZA TRADICIONAL
Mi padre fue profesor de biología en la escuela secundaria. Solía contar cuál era su método.
El primer día de clases traía su telescopio y les decía a los muchachos “los que tengan interés en aprender, acérquense; los que no por favor váyanse al fondo de la clase… hagan lo que quieran, pero no hagan ruido”. Les tranquilizaba: “todos van a ser aprobados, de modo que no teman; pueden ir tranquilamente a jugar”. Adelante estaban los mejores, los adulones y los que querían pasar.
Los muchachos del frente hacían exclamaciones de sorpresa cuando estaban mirando por el microscopio. Esto produjo que los estudiantes del fondo quisieran mirar también y aunque mi padre no los dejaba, después les permitía mirar.
Al cabo de algunas semanas, todos los estudiantes se apiñaban al frente, todos participaban, todos sacaban buenas notas. Moraleja: motivar, interesar y, si es preciso montar un espectáculo. El profesor no puede limitarse a repetir, no puede limitarse a trasvasar. El aprendizaje es tan activo como la enseñanza.
Algunos de los vicios radicales de la enseñanza en los países americanos: todavía sufrimos de autoritarismo este autoritarismo lleva al dogmatismo, el dogmatismo al librismo y el librismo al memorismo.
El dogma se encuentra en los libros de texto. Los talleres, los laboratorios, los debates no existen en las escuelas autoritarias.
Debemos abandonar esa actitud autoritaria, debemos fomentar el debate. En otras épocas los profesores universitarios europeos eran más autoritarios y dogmáticos que los teólogos. Las pruebas de esto están mis experiencias de profesor.
El debate hay que hacerlo incluso en clases de matemática, física, química y biología. Hay que estar alertas y preguntar ¿estará bien? ¿Estará mal?
Hay que fomentar la actitud crítica, pero que las criticas tengan fundamento. Hay que enseñar a estar alerta del error. La universidad es un lugar de búsqueda y enseñanza de la verdad.
La ciencia en la época moderna no consistió en repetir sino en cuestionar y enriquecer el saber. Los textos para la enseñanza secundaria eran áridos y aburridos.
La enseñanza debe empezar por lo más simple. No hay que complicar las cosas. Hay que buscar la manera de fomentar el debate aun en los cursos como la matemática.
A los chicos se les puede dar algunas nociones filosóficas, incluso de filosofía de la matemática. Los chicos tienen un interés natural e insospechado por la filosofía.
Una cosa que suelo hacer en mis cursos es lanzar una tesis cualquiera e inmediatamente formular la tesis contraria, invitando a aquellos que se interesen por discutir.
Entonces se presentan argumentos a favor y argumentos en contra. Gracias a la pasión intelectual demostrada durante el debate, este no se les olvida. Para esto aprenden a investigar a discutir.
Esto debería practicarse en las facultades de ingeniería. Casi en todos lo casos el ingeniero es empleado. Se lo emplea para que defienda los intereses del patrón, no de la comunidad. En la universidad tenemos el deber de hacerle ver al futuro ingeniero cual es su posición en la sociedad y cuales son sus responsabilidades sociales y morales, además de las estrictamente profesionales.
Mario Bunge - La Educación
-P: ¿Hacia qué tipo de educación deberíamos tender?
-R: Hacia un tipo muy diferente del que se imparte ahora: menos memorización, más discusión, más trabajos experimentales… En las escuelas secundarias, los laboratorios prácticamente no existen. Hay que aumentar el número de laboratorios y de talleres. En los países iberoamericanos tenemos una pésima tradición de desprecio por el trabajo manual. Hay que enseñar a manejar las manos desde la escuela primaria.
-P: El exceso de información que se respira en todos lados merced a las nuevas tecnologías ¿nos hace más cultos o produce un mayor analfabetismo cultural?
-R: Si sólo hay información, no hay nada. La información es un medio no un fin. El fin de la comprensión es el conocimiento, y para ello hace falta asimilar, entender esa información, filtrarla. Como usted bien dice, hay exceso de información, lo contrario de lo que existía en mi tiempo: entonces había carencia, pero ahora hay demasiada. La única manera de gestionar ese gran flujo de información es construir filtros críticos, volverse escéptico, evaluar, seleccionar toda la información que se recibe.
A veces se genera desinformación. El otro día miré lo que decía Wikipedia de mí. Me enteré de que estuve viviendo en Caracas, donde no he vivido en mi vida, y de que nunca terminé mis estudios universitarios. La facilidad con que concurre hoy día la información es ambigua.
Por otro lado, los estudiantes apenas concurren hoy a las bibliotecas, no se mueven de los ordenadores. Toda esta tecnología posee grandes ventajas para el investigador, pero para quien no piensa nada más que en divertirse es nociva."
domingo, 25 de noviembre de 2012
"Morir en la pavada" - Mamerto Menapace
Una vez un catamarqueño, que andaba repechando la cordillera, encontró entre las rocas de las cumbres un extraño huevo. Era demasiado grande para ser de gallina. Además hubiera sido difícil que este animal llegara hasta allá para depositarlo. Y resultaba demasiado chico para ser de avestruz.
No sabiendo lo que era, decidió llevárselo. Cuando llegó a su casa, se lo entregó a la patrona, que justamente tenía una pava empollando una nidada de huevos recién colocados. Viendo que más o menos eran del tamaño de los otros, fue y lo colocó también a éste debajo de la pava clueca.
Dio la casualidad que para cuando empezaron a romper los cascarones los pavitos, también lo Hizo el pichón que se empollaba en el huevo traído de las cumbres. Y aunque resultó un animalito o del todo igual, no desentonaba demasiado del resto de la nidada. Y sin embargo se trataba de un pichón de cóndor. Si señor, de cóndor, como usted oye. Aunque había nacido al calor de la pava clueca, la vida le venía de otra fuente.
Como no tenía de donde aprender otra cosa, el bichito imitó lo que veía hacer. Piaba como los otros pavitos, y seguía a la pava grande en busca de gusanitos, semillitas y desperdicios. Escarbaba la tierra, y a los saltos trataba de arrancar las frutitas maduras del tuitá. Vivía en el gallinero, y le tenía miedo a los cuzcos lanudos que muchas veces venían a disputarle lo que la patrona tiraba en el patio de tras, después de las comidas. De noche se subía a las ramas del algarrobo por miedo de las comadrejas y otras alimañas. Vivía totalmente en la pavada, haciendo lo que veía hacer a los demás.
A veces se sentía un poco extraño. Sobre todo cuando tenía oportunidad de estar a solas. Pero no era frecuente que lo dejaran solo. El pavo no aguanta la soledad, ni soporta que otros se dediquen a ella. Es bicho de andar siempre en bandada, sacando pecho para impresionar, abriendo la cola y arrastrando el ala. Cualquier cosa que los impresione, es inmediatamente respondida con una sonora burla. Cosa muy típica de estos pajarones, que a pesar de ser grandes, no vuelan.
Un mediodía de cielo claro y nubes blancas allá en las altura, nuestro animalito quedó sorprendido al ver unas extrañas aves que planeaban majestuosas, casi sin mover las alas. Sintió como un sacudón en lo profundo de su ser. Algo así como un llamado viejo que quería despertarlo en lo íntimo de sus fibras. Sus ojos acostumbrados a mirar siempre al suelo en busca de comida, no lograban distinguir lo que sucedía en las alturas. Pero su corazón despertó a una nostalgia poderosa. ¿y él, porqué no volaba así? El corazón le latió, apresurado y ansioso.
Pero en ese momento se le acercó una pava preguntándole lo que estaba haciendo. Se rió de él cuando sintió su confidencia. Le dijo que era un romántico, y que se dejara de tonterías. Ellos estaban en otra cosa. Tenía que ser realista y acompañarla a un lugar donde había encontrado mucha frutita madura y todo tipo de gusanos.
Desorientado el pobre animalito se dejó sacar de su embrujo y siguió a su compañera que lo devolvió a la pavada. Retomó su vida normal, siempre atormentado por una profunda insatisfacción interior que lo hacía sentir extraño.
Nunca descubrió su verdadera identidad de cóndor. Y llegado a vieja, un día murió. Sí, lamentablemente murió en la pavada como había vivido.
¡Y pensar que había nacido para las cumbres!
domingo, 11 de noviembre de 2012
Lukari lee el papiro
"Y se acerco el sacerdote al dueño de los destinos y dijo inclinándose con respeto:
-¡Gran faraón! Las tropas estan formadas, los soldados ansían ir al combate. ¿Porqué esperas?
El joven faraón volvió su altiva cabeza. Contempló al sacerdote, sumiso ante èl. La pesadumbre inundaba sus ojos lo mismo que el Nilo inunda en otoño la tierra de Egipto.
-¡Oh, sacerdote! -dijo el faraón- Has de saber que mi corazón está de luto. En esa batalla contra los sirios les espera la muerte a mis servidores más valientes y leales. ¡Lloro a mis soldados, oh sacerdote!
La cabeza afeitada del sacerdote se inclinó. Recogió su vestidura blanca.
-Has de saber, gran faraón, que los sabios no lloran a los vivos ni a los muertos. No hay, no ha habido ni habrá en los siglos venideros ninguna época en que no haya existido cada hombre..."
Publicado por Vanna en 14:19
1 comentario:
Anónimo dijo...
Atrevido comentario del sa cerdote , como siempre, las palabras se quien viene, en este caso de una persona que pretende adueñarse de almas y a traves de ello perpetuar su infeliz odio por la vida. Los hombres son eternos, pero solo en su tiempo......... su verdadero tiempo. Besitos
17 de febrero de 2012 21:12
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sábado, 10 de noviembre de 2012
Excelente descripción
"No reniego de mi pasado, estoy ligado a el, pero si todavia vive en mi yo ya no estoy en el. Pertenezco a lo que he denominado, junto con otros, una Sociedad posindustrial,pero por mi personalidad y las condiciones en las que ella se formo, pertenezco a un pasado inmemorial,que por cierto es preindustrial...de forma tal que tengo la impresion de moverme sin descanso entre los siglos XIX y XXI, siendo el XX,para mi un simple lugar de paso" ---Alain Touraine
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