lunes, 26 de noviembre de 2012

Mario Bunge - Sobre la educación

VICIOS DE LA ENSEÑANZA TRADICIONAL Mi padre fue profesor de biología en la escuela secundaria. Solía contar cuál era su método. El primer día de clases traía su telescopio y les decía a los muchachos “los que tengan interés en aprender, acérquense; los que no por favor váyanse al fondo de la clase… hagan lo que quieran, pero no hagan ruido”. Les tranquilizaba: “todos van a ser aprobados, de modo que no teman; pueden ir tranquilamente a jugar”. Adelante estaban los mejores, los adulones y los que querían pasar. Los muchachos del frente hacían exclamaciones de sorpresa cuando estaban mirando por el microscopio. Esto produjo que los estudiantes del fondo quisieran mirar también y aunque mi padre no los dejaba, después les permitía mirar. Al cabo de algunas semanas, todos los estudiantes se apiñaban al frente, todos participaban, todos sacaban buenas notas. Moraleja: motivar, interesar y, si es preciso montar un espectáculo. El profesor no puede limitarse a repetir, no puede limitarse a trasvasar. El aprendizaje es tan activo como la enseñanza. Algunos de los vicios radicales de la enseñanza en los países americanos: todavía sufrimos de autoritarismo este autoritarismo lleva al dogmatismo, el dogmatismo al librismo y el librismo al memorismo. El dogma se encuentra en los libros de texto. Los talleres, los laboratorios, los debates no existen en las escuelas autoritarias. Debemos abandonar esa actitud autoritaria, debemos fomentar el debate. En otras épocas los profesores universitarios europeos eran más autoritarios y dogmáticos que los teólogos. Las pruebas de esto están mis experiencias de profesor. El debate hay que hacerlo incluso en clases de matemática, física, química y biología. Hay que estar alertas y preguntar ¿estará bien? ¿Estará mal? Hay que fomentar la actitud crítica, pero que las criticas tengan fundamento. Hay que enseñar a estar alerta del error. La universidad es un lugar de búsqueda y enseñanza de la verdad. La ciencia en la época moderna no consistió en repetir sino en cuestionar y enriquecer el saber. Los textos para la enseñanza secundaria eran áridos y aburridos. La enseñanza debe empezar por lo más simple. No hay que complicar las cosas. Hay que buscar la manera de fomentar el debate aun en los cursos como la matemática. A los chicos se les puede dar algunas nociones filosóficas, incluso de filosofía de la matemática. Los chicos tienen un interés natural e insospechado por la filosofía. Una cosa que suelo hacer en mis cursos es lanzar una tesis cualquiera e inmediatamente formular la tesis contraria, invitando a aquellos que se interesen por discutir. Entonces se presentan argumentos a favor y argumentos en contra. Gracias a la pasión intelectual demostrada durante el debate, este no se les olvida. Para esto aprenden a investigar a discutir. Esto debería practicarse en las facultades de ingeniería. Casi en todos lo casos el ingeniero es empleado. Se lo emplea para que defienda los intereses del patrón, no de la comunidad. En la universidad tenemos el deber de hacerle ver al futuro ingeniero cual es su posición en  la sociedad y cuales son sus responsabilidades sociales y morales, además de las estrictamente profesionales.

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