sábado, 9 de febrero de 2013

Velo blanco

Mi padre fué operado de la vista. Decía él que casi no veía, que tenía un velo blanco en su mirar que le impedía determinar con precisión lo que se encontraba frente a su vista. Nadie imaginó jamás que se trataba de "Cataratas". Eran sus ojos grises tan claros que no se distinguía. Fueron grises cuando hubo amor, verdes cuando llovía y mustios cuando le faltaba un trabajo que le permitiera brindarnos un plato en la mesa de la cena. Nos entendíamos sólo con una mirada. Es increíble cómo nos pudo acostumbrar al silencio. Eran tantos los gritos de nuestra madre que el nos regalaba lo que mas necesitábamos: una caricia y un infinito silencio, apreciable sólo frente a los gritos, lógicamente. Jugábamos a sus espaldas, pues él permanecía las tardes de domingo sentado a la clara del día, leyendo. Lupa en mano, vaya uno a saber qué otros mundos descubría en esos enormes tomos de enciclopedias. Se preocupaba mucho -además de por nuestra precaria situación- porque nos interesáramos en la ciencia. Nos hablaba del cosmos, de física,de botánica, de medicina...pero el trabajaba como contador. Asi que uno de nuestros juguetes favoritos era una calculadora de tira de papel, LA "tecnología" de ése momento de la historia. Nunca supimos qué pensamientos surcarían su mente...pero siempre lo sentíamos presente en nuestra rutina cuando sus ojos trepaban por sobre los lentes de ver de cerca. Ver de cerca, nunca mas literal. Ése amor puro, protector, de todo padre que está presente en tu niñez y que te acompaña durante toda una vida, y más allá también. Te amo, Papá. Aunque a veces no te lo diga. Y sé que me amas, aunque a veces no me lo digas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tierna, es muy lindo Van, beso.