miércoles, 2 de septiembre de 2015

Deseo

Me sente frente a èl, al apoyar mis brazos sobre el extenso escritorio se me enfriò el alma. Me mirò fijo a los ojos, me adivinò extraviada, me intuyò ansiosa. No quise mirarlo a los ojos, no pude. Afuera, el viento gèlido helaba el aliento. Entre nosotros, lo ùnico tibio era el deseo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lindo, muy lindo. Me impactó.