Pareciera como que en los días de lluvia la luz nebulosa da un color nàcar a las cicatrices, las hace notarse mas. Y la ventana se transforma en un atril de grises sin brillos...matices hùmedos como làgrimas en el alma. Nada nos hace mas fuertes que ver nuestras propias cicatrices. No va a morir mi vuelo porque no se vislumbre aún el alba. Serà el tiempo de aguzar la mirada en bùsqueda de aquel recuerdo vìvido que nos transmita serenidad y templanza.-