miércoles, 28 de diciembre de 2011

Lukari lee el papiro:

"Y se acerco el sacerdote al dueño de los destinos y dijo inclinándose con respeto:
-¡Gran faraón! Las tropas estan formadas, los soldados ansían ir al combate. ¿Porqué esperas?
El joven faraón volvió su altiva cabeza. Contempló al sacerdote, sumiso ante èl. La pesadumbre inundaba sus ojos lo mismo que el Nilo inunda en otoño la tierra de Egipto.
-¡Oh, sacerdote! -dijo el faraón- Has de saber que mi corazón está de luto. En esa batalla contra los sirios les espera la muerte a mis servidores más valientes y leales. ¡Lloro a mis soldados, oh sacerdote!
La cabeza afeitada del sacerdote se inclinó. Recogió su vestidura blanca.
-Has de saber, gran faraón, que los sabios no lloran a los vivos ni a los muertos. No hay, no ha habido ni habrá en los siglos venideros ninguna época en que no haya existido cada hombre..."

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Poquitin mas de el :)

‎"No reniego de mi pasado, estoy ligado a el, pero si todavia vive en mi yo ya no estoy en el. Pertenezco a lo que he denominado, junto con otros, una Sociedad posindustrial,pero por mi personalidad y las condiciones en las que ella se formo, pertenezco a un pasado inmemorial,que por cierto es preindustrial...de forma tal que tengo la impresion de moverme sin descanso entre los siglos XIX y XXI, siendo el XX,para mi un simple lugar de paso" ---Alain Touraine

Alain Touraine...

A fines del siglo pasado, en plena industrialización del mundo occidental, los sociólogos nos enseñaron que pasábamos de la comunidad, encerrada en su identidad global, a la sociedad, cuyas funciones se diferenciaban y racionalizaban. La evolución que hoy vivimos es casi la inversa. De las ruinas de las sociedades modernas y sus instituciones salen por un lado redes globales de producción, consumo y comunicación y, por el otro, crece un retorno a la comunidad. Habíamos sido testigos del ensanchamiento del espacio público y político; ¿no se desintegra ahora bajo los efectos opuestos de la tendencia a la privatización y el movimiento de globalización?
Es cierto que vivimos un poco juntos en todo el planeta, pero también lo es que en todas partes se fortalecen y multiplican los agrupamientos comunitarios, las asociaciones fundadas en una pertenencia común, las sectas, los cultos, los nacionalismos, y que las sociedades vuelven a convertirse en comunidades al reunir estrechamente en el mismo territorio sociedad, cultura y poder, bajo una autoridad religiosa, cultural, étnica o política a la que podría llamarse carismática porque no encuentra su legitimidad en la soberanía popular o la eficacia económica y ni siquiera en la conquista militar, sino en los dioses, los mitos o las tradiciones de una comunidad. Cuando estamos todos juntos, no tenemos casi nada en común, y cuando compartimos unas creencias y una historia rechazamos a quienes son diferentes de nosotros.
Sólo vivimos juntos al perder nuestra identidad; a la inversa, el retorno de las comunidades trae consigo el llamado a la homogeneidad, la pureza, la unidad, y la comunicación es reemplazada por la guerra entre quienes ofrecen sacrificios a dioses diferentes, apelan a tradiciones ajenas u oponen las unas a la otras, y a veces hasta se consideran biológicamente diferentes de los demás y superiores a ellos. La idea tan seductora del melting pot mundial que haría de nosotros los ciudadanos de un mundo unido no merece ni el entusiasmo ni los insultos que suscita con tanta frecuencia; está tan alejada de la realidad observable, aun en los Estados Unidos, que no es otra cosa que la ideología muelle de los empresarios de espectáculos mundiales.
Estamos ya reviviendo la historia de esa ruptura de las sociedades nacionales en beneficio, por un lado, de los mercados internacionales y, por el otro, de los nacionalismos agresivos? Esta ruptura entre el mundo instrumental y el mundo simbólico, entre la técnica y los valores, atraviesa toda nuestra experiencia, de la vida individual a la situación mundial. Somos a la vez de aquí y de todas partes, es decir, de ninguna. Se debilitaron los vínculos que, a través de las instituciones, la lengua y la educación, la sociedad local o nacional establecía entre nuestra memoria y nuestra participación impersonal en la sociedad de producción, y nos quedamos con la gestión, sin mediaciones ni garantías, de dos órdenes separados de experiencia. Lo que hace pesar sobre cada uno de nosotros una dificultad creciente para definir nuestra personalidad que, en efecto, pierde irremediablemente toda unidad a medida que deja de ser un conjunto coherente de roles sociales. Con frecuencia, esa dificultad es tan grande que no la soportamos y procuramos escapar a un yo demasiado débil, demasiado desgarrado, mediante la huida, la autodestrucción o la diversión agotadora.
Lo que denominábamos política, la gestión de los asuntos de la ciudad o la nación, se desintegró de la misma manera que el yo individual. Gobernar un país consiste hoy, ante todo, en hacer que su organización económica y social sea compatible con las exigencias del sistema económico internacional, en tanto las normas sociales se debilitan y las instituciones se vuelven cada vez más modestas, lo que libera un espacio creciente para la vida privada y las organizaciones voluntarias. ¿Cómo podría hablarse aún de ciudadanía y de democracia representativa cuando los representantes electos miran hacia el mercado mundial y los electores hacia su vida privada?

lunes, 19 de diciembre de 2011

Què lecciòn!

“Todo ha sido un error. No deberíamos haber llegado hasta aquí.Pero estamos aquí.
En las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan. Llenas de oscuridad y peligros siempre. De las que no quieres saber el final porque… ¿Cómo van a acabar bien? ¿Cómo va a volver el mundo a ser lo que era después de tanta maldad?
Al final, todo esto es pasajero… Esta sombra. Hasta la oscuridad se acaba. Llegará un nuevo día. Y cuando el sol brille, brillará más radiante aún.
Estas son las historias que no se olvidan, porque significaron mucho. Aún siendo demasiado pequeño para entenderlas.
Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo.
Los protagonistas de esas historias tienen oportunidades de rendirse, pero no lo hacen. Siguen adelante porque luchan por algo.
Yo lucho por que reine el bien en este mundo, señor Frodo. Por eso, merece la pena luchar.”


"El Retorno del Rey"

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El Regreso lV

¡Cuàntas sensaciones! se acercò hasta el vajillero de nogal y se apoyo en èl buscando soporte, aunque el que èl necesitaba era, en realidad, de tipo familiar. Claro està: jamàs lo obtendrìa puesto que carecìa de familia o raìz. Pasò la mano sobre los estantes que guardaban aùn algunos libros de Astronomìa y Botànica (palabras casi desterradas, pràcticamente extintas del lèxico SXXI). Poco a poco descorriò las cortinas de encaje tejido y se sentò... se sentò a ahogar uno a uno los deseos de huir. Deshizo su bolso añil y se propuso devolverle vida aunque mas no sea a la cocina y a la sala de estar. Cuando hubo terminado de limpiar lo que pudo, mirò -por instinto- al reloj de la pared a su izquierda. Sus ojos se abrieron desmesuradamente por dos insospechados motivos: en primer tèrmino, la sorpresa de que el mismo funcione transcurrido tanto tiempo (desde que...) en segundo lugar, eran las seis y veinte: si no se apuraba llegarìa tarde a casa de Amado, haciendo oportuna la ocasiòn para ver al pequeño Amado hacer uso de su mutismo.

(Ella atravesò el Valle descalza, dejando en cada rincòn su tenue luz, su aroma a nardos recièn florecidos...mi corazòn era una granada carmìn muriendo abrasada al sol, desangràndose el nèctar sobre su estela y en el pecho sentìa la yerra marcando a fuego en mi piel sus ojos, sus dulces ojos que jamàs pude volver a ver).

Apenas doblò la esquina, Peregrino divisò la figura torpe de Lautaro y empezò a ladrar de manera enèrgica, dando giros sobre sì mismo, sobre un eje imaginario e inamovible. Prestando escasa atenciòn, era fàcil confundirlo con una figura de madera, gastadas sus aristas, salida de algùn carroussel del infierno. De èsta manera, el dueño de casa saliò a recibir al amigo esperado.
"Tamales, tamales y quesillo de cabra. Andà pasando que Luisa ya sirve la cena. Yo voy de Nereo a buscar la soda y el amargo, sabès?"

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"El primer amor es, siempre, el mejor”

Gaby era como un suspiro de alivio frente a tanta adversidad.
Su cabello, del color del atardecer que nos encontrò perdidos en la ruta a casa. Sus pecas, sus graciosas pecas...del color de la arena barrida por el mar de abril. Tenìa manos de palomas y una mirada de almíbar a punto caramelo. Incluso su caminar era gràcil y todo èl era un poco del màs claro cielo.
Transitaba yo una vida sin penas ni glorias cuando, torpe como he sido y permanezco, lo atropellè camino al aula. Bastò una sonrisa para que se me vaya toda la vergüenza, una sonrisa nìvea y vaga, pero de una dulzura tal que me dejò soñando.
Ya no habìa pocas ganas de ir al colegio, ahora existìa una vital razòn para hacerlo: volver a verlo.
Desde àquel dia, el invàlido pizarròn verde oliva quedò en sombras. Mis ojos sòlo se dirigian a la ventana que daba al pasillo.
En ocasiones tuve suerte y logrè divisarlo cuando se dirigìa al baño o a la Mapoteca (allì la Sra Marga, ademàs de ponerte el mundo en las manos, te escuchaba. Tenìa el increíble don de aconsejarte sin aburrirte).
Me costaba horrores quedarme a la “sèptima” porque sabìa que, después de las seis, terminaba toda esperanza. No me quedaba otra cosa que hacer: escapaba a la terraza y allì me quedaba panza arriba, mirando el cielo (y ensuciando el guardapolvo), imaginando un amor para toda la vida, como una siempre sueña a èsa edad.
Hace dos dìas que Gaby no viene a clases, ya lo busquè en el ciber de al lado, en el kiosco de Osvaldo y nada, tambièn pasè por su curso pero no està. Seguramente està engripado. Mi ùnico temor es que haya quedado libre, con tantas llegadas tarde…”Mejor me voy a repasar historia antes que la vieja me agarre”. Ni siquiera lleguè al primer piso, la preceptora me interceptò en la escalera para que vaya a hablar a Rectorìa (tema: las 25 amonestaciones que me pusieron –de manera totalmente arbitraria- por putear a la de literatura). Quiso el destino que, mientras aguardaba al pie del cadalso, digo!!!! en la antesala de Rectorìa, escuchara el llanto acongojado y entrecortado de una madre. La Rectora intentaba contenerla:” Sepa, Señora que todos querìamos mucho a su hijo” El diàlogo no durò màs allà de un incòmodo saludo, interrumpido ante la imposibilidad de ambas mujeres de poder articular alguna otra palabra.
Me tocaba a mì ahora, entrè con miedo en mi interior pero envalentonada en la postura, defenderìa mi inocencia a toda costa. Làstima que la armadura me durò tan poco…de hecho, ya no me importaban las amonestaciones ni si quedaba libre: Gaby habìa muerto hacìa dos dìas, era su madre a quien vì salir vestida de llanto.
Fuè imposible contener todo: el dolor, la desesperanza, la ira…
Camino a su casa (la ùltima vez que lo vì) se lo llevò puesto un conteiner cargado de ausencias, incomprensión y falta de amor…nadie puede sobrevivir a èso..nadie. Y asì fuè como una sobredosis borrò, de un plumazo, los 15 años del “Colo”.

23 de octubre de ningún año: (porque no quiero saber hace cuànto que ya no te tengo) quedè libre, como vos.


“El primer amor nunca se olvida y sòlo por èso, mi corazòn permanece aùn tibio”

"El Regreso" III

À travès de la ventana viò como el Zonda suspiraba acompañando la partida de las nubes somnolientas. Quizàs se llevara, tambien, las pocas esperanzas del viejo Lautaro.
Despues de discurrir largo rato acerca de los ùltimos hechos acontecidos en el pueblo (pàrrafo aparte mereciò el detalle actualizado de finados de Doña Luisa), llegaba el momento de tomar coraje y emprender el camino. Las vereditas angostas, polvorientas, repletas de jazmines pequeños serìan testigos de los pasos arrastrados. "Lautaro, venite a cenar", "A las siete estarè aquì" Muy a pesar de sus rodillas, se puso de pie ràpidamente y saliò pensando en llegar pronto a la casa. Cada paso era un recuerdo que pesaba lustros, cargados de añoranzas.
Cuando faltaban un par de metros se detuvo a observar puesto que, en perspectiva, la casa se veìa distinta. La fachada estaba despintada y las ventanas cubiertas de tierra. El viejo jardìn era ahora un retazo de naturaleza agreste y fuè casi imposible llegar hasta la puerta de entrada. Tanteò sus bolsillos hasta encontrar las llaves y se dispuso a abrirla.
Lo primero que viò fue la nada, la absoluta nada, acuchillada en su màs ìntima entraña por el haz de luz refractado desde las espaldas de Lautaro.

miércoles, 31 de agosto de 2011

"El Regreso" - Parte II

Otra muestra de afecto y no lo soportarìa, demasiado cariño frente a tantos años de abandono.
"Todavìa no lo sè..." escapando de los recuerdos, se refugiò en una frase que nadie creyò cierta.
Luisa acercò una bandeja con sabores y aromas de la infancia en Ambato. El mate cocido hirviendo, galletas de grasa, alfeñiques. Què ofrenda tan exquisita!, regalo precioso de un tiempo lejano, traìdo a su presente para halagarlo de tal manera que por poco olvido el motivo real de su viaje. Soñaba despierto con el crepùsculo de su tormento, con el amanecer de su vida.
Un gato sarco y pegajoso se le enredò en la pierna, haciendolo volver de la real abstracciòn en la que estaba inmerso. "Nieto, se llama Nieto" dejando en el aire sus tres patas, Amado lo levantò con una mano y lo apoyò suavemente frente al calentador a querosèn que templaba el rancho.

jueves, 25 de agosto de 2011

En Septiembre

En septiembre
Te perdì durante una noche descosida. Ni vos eras feliz ni yo tampoco lo era. Hablamos largo rato, como era ya costumbre...vos me amabas con locura, yo amaba mi libertad. Discutìamos cosas vanas, yo bostezaba sin mirar. Mientras -despreocupada- soñaba con otros mares, vos me arropabas......."No quiero tu comida", "Comè, que te hace falta"...meras discusiones discurrìan a lo largo de los dìas àquellos.
Salì de casa -¡sin abrigo!- dispuesta a vivirlo todo: el amor, el frenesì, la locura, luces de colores.
La calle era un parque de diversiones tètrico y free pass. Allì pude distinguir un circo, pero de verdad: mujeres barbudas, arlequines desfigurados por el olvido, indigentes mareados en su nube de recuerdos bailando del tiovivo al compàs y un niño, triste niño, que esperaba su mendrugo de pan.
Pasada la noche de aquelarre, volvì cantando feliz, envuelta en un velo de estrellas, encontrè la casa vacìa. Te habìas ido, pero sin mì...Buscando donde no estabas y esperanzada con algùn equivoco...paseè por toda la casa, hasta encontrarte despierta, aunque sin alma.
Tu corazòn aùn tibio susurrò que me amabas y supe que ya nada serìa igual: ni yo serìa la pequeña sirena mimada ni tù, mi Mamà.

"El Regreso" -1ra Parte-

El regreso
Asì de inadvertido fue el regreso a casa de Lautaro Encina. De hecho, nadie en la estaciòn aguardaba por èl. Sòlo los perros guachos acompañaban su paso, sin ganas ni apego.
Lo terrenal no era nada comparado con las casuchas a lo lejos. Pronto sentirìa frìo. Se detuvo a arroparse con una manta roìda y, de paso, a recuperar el aliento.
Los ojos marmòreos extendieron su visiòn escasa, corriendo el velo de grafito que reposaba sobre el pueblo y asì los colores regresaron vìvidos a las retinas.
El agua mansa de las acacias hubiera servido para refrescar su frente, como cuando niño, pero en pleno agosto sòlo incrementaba el deseo de llegar pronto a destino.
"Seremos uno" Ni la mas tiernas margaritas ni la mas cara alianza hubieran podido suplir tal promesa de amor. "Ella sonriò junto a la ventana y supe que su corazòn era el mìo" musitò estrujando su gorra con ambas manos.
"¿Lautaro?" Amado Serra apurò el encuentro a puro tropiezo: "Esperate, nos conocemos".
Volviò sobre sus huellas marcadas en el barro y se encontraron, despues de años, las miradas.
Todo el cariño y la ternura se agolparon en su corazòn, lo presionaban fuerte como aquèl gorriòn entre las manos aùn niñas de su hermana Josefina, queriendo retomar vuelo
"Amado!..." sin parpadear se lanzò a los brazos expectantes, làgrimas escaparon de manera involuntaria y, gracias a la fuerza de gravedad, fueron a parar a los mìnimos espejos de agua, de barro.
Una impactante sucesiòn de imàgenes, daguerrotipos de su infancia, volvieron a su mente para recordarle quièn era (Amado o èl).
!Què dicha Lautaro, volver a verte! Ha pasado tanto tiempo que te reconocì por pura casualidad. "¿Què se te ha dado por volver al pueblo? La Luisa te hacìa finado, pero yo te esperè siempre, amigo..." dijo sonriendo.

martes, 16 de agosto de 2011

El Centauro - Leopoldo Marechal (otro de mis favoritos)

En una tarde antigua
cuyo paso de loba
fue liviano a la tierra
pero no a la memoria,
extraviado el sendero
que ilumina la Rosa,
vi al Centauro dormido
junto al agua sonora.

Esto pasó en otoño,
cuando la selva entorna
sus parpados y olvida
la muerte de sus hojas,
cuando el sol pinta en Aries
el clavel de la aurora,
cuando los vientos gritan
y calla la paloma.

Perdido yo entre zarzas,
desnudo entre las rocas
hollaba la temida
floresta (¡en mala hora
mis pies abandonaron
el norte de la Rosa
por el zarzal doliente,
por las oscuras frondas!)

¿Fue acaso la impaciencia
del alma que a deshoras
ha encendido el aceite
de las vírgenes locas,
y buscando en la noche
mediodías y bodas
halla sólo el semblante
que le muestra la sombra?

Si arte fue de la noche,
si navío en zozobra,
¡que lo diga el Centauro!
Yo diré mi congoja;
porque duro es el viaje
y escondida la gloria
de hablar con un centauro
junto al agua sonora.

Todavía recuerdo
la hermosura tremenda
del antiguo animal
que dormía en la selva,
y el arrullo del agua
sin edad entre arenas
y flores que peleaban
su luminosa guerra:

Con el torso abrazado
de liqúenes y hiedras,
con la grupa en que ayer
jineteó la leyenda,
remontada en el aire
la flor de su cabeza
y los cuatro silencios
de sus patas en tierra,

parecía el Centauro
la figura secreta
de algún viaje que andaba
sin viajero ni estrella,
o el apretado libro
que aún guardaba la ciencia
de los frescos diluvios
y de la risa nueva.

"¡En otra edad —me dije—
la trotadora bestia
fue dolor en el arco
y armonía en las cuerdas!
¡En otra edad sin nubes,
cuando los días eran
graciosos almirantes
bogando entre sirenas!"

Bien ceñido a su frente
o enredado en sus greñas,
el laurel todavía
le formaba diadema;
en su barba de cobre
y en sus crines revueltas
se prendían zumbando
las melosas abejas.

Porque, al mirarle, digo
que sentía en mi lengua
resucitar un gusto
de antiguas primaveras,
como si levantando
sus losas polvorientas
de pronto regresaran
los días de inocencia.

"Sólo duerme —pensé
con el alma suspensa—:
el sueño, y no la muerte,
lo abraza en su tiniebla.
Si alguien con voz de niño
se acercase a la puerta
del Centauro y llamara,
tal vez le respondiera.

"Y una canción de oro
sería la respuesta
del animal, si hablara
su lengua verdadera.
Pero la voz del niño
no canta ya en la tierra:
¡Ya no abrirá el Centauro
su boca de azucena!"

Y por mudar el grave
color de las ideas
que ya tejía el alma
volviendo a su querella,
me acerqué a la guitarra
y en el haz de sus cuerdas
hice correr mis dedos,
bien sabe Dios que apenas.

¡Nunca debió tocarlas
mano perecedera
ni tentar el silencio
de la música eterna!
Porque de la guitarra
sólo brotó una queja,
pero un escalofrío
recorrió la floresta.

Las hojas tiritaron
y lloró cada breña:
respondían los ecos
en lejanas cavernas.
Y entonces vi que al solo
clamor de la vihuela
reanimaba el Centauro
su figura de piedra.

Corrió un temblor de luces
en su pelaje oscuro:
la mano retiró
de su pecho velludo.
Sus ojos al abrirse
desgarraron el humo
de las quemadas horas
y los años difuntos.

Y una hermosa violencia
despertaba en el bruto:
con su cola barrió
la hojarasca y el musgo.
Quiso hablar, y en sus labios
pareció que de súbito
se rompía la cáscara
de silencio maduro.

Preguntó:

sin frutos?
(¡Aquella voz tenía
cadencias de diluvio!)
"¿Quién, vestido de sombras
y emboscado en su luto,
se atreve a profanar
la guitarra del júbilo?

"¿Quién, entregado al hierro,
codicia el oro puro,
y audaz en la sentencia
que le dictó el orgullo,
con sus manos de un día
quiere abrir el sepulcro
donde ya es polvo y nada
la juventud del mundo?"

Pedía una respuesta,
con el semblante adusto:
sus cascos impacientes
removieron el humus.
Entre la maravilla
del oído y el susto
de los ojos temblaba
mi deseo nocturno.

Le respondí:

"Centauro,
modera tus impulsos
y escucha las razones
que dicta el infortunio.
No el orgulloso alarde,
sino la incuria,
pudo llevar a tu guitarra
mis dedos vagabundos.

"Por entregarme al sueno
y equivocar el rumbo,
la Rosa me ha negado
su admirable saludo.
¡Y así crucé la hondura,
y estoy en tu refugio,
y enardecí las cuerdas,
y amaneció el preludio!"

No bien oyó el Centauro
mis templadas razones,
en su región de bestia
puso medida y orden;
y como si escuchase
palabras interiores,
se rindió a la dulzura
con la mitad del hombre.

"Forastero —me dijo—,
¡bien anuncian tus voces
la congoja del hierro
y el afán de la noche!
Cuando en la plata nueva
lucía el oro joven,
cuando el sol y la luna
se cambiaban amores,

el Centauro afinó
sus orejas, y dócil
al grito de las almas
que perdían el norte,
les enseñó la ciencia
de partir horizontes,
con los rumbos dorados
y las plumas veloces.

"Pero la gaya ciencia
se recató en el monte:
dormida está en su lecho
de fatigado bronce.
La buscas, y se niega;
la llamas, no responde.
¡Se han perdido las llaves
y no giran los goznes!"

Si empezó en la tristeza,
concluyó en el suspiro:
se nublaron sus ojos
de color de jacinto.
Pero ya se atrevía
la esperanza, y un ritmo
de Centauro habitaba
para siempre mi oído:

"¡Bien reconozco ahora
tu verdadero signo
—le dije— y tu palabra
caliente como el vino,
y atento a la fogosa.
primavera del himno,
ya recobra su audacia
mi deseo dormido!

"Centauro de otros días,
iniciador antiguo,
¡que abandonen tus remos
esa cárcel de limo!
¡Reviva en tus arterias
el furor extinguido!
¡Rompe tus duras líneas
y cabalga conmigo!

"Sin látigo ni espuela,
sin freno y sin estribo
crucemos la encantada
provincia del sigilo:
firme yo en tus riñones
y a tus crines prendido,
tú devolviendo al mundo
su llorado prodigio.

"Si es un viaje terrestre
(lo prefiero yo mismo),
¡que nos abra la tierra
sus puentes y caminos!
La tierra es venerable
y armonioso el oficio
de combatir dragones
resucitando idilios.

"Si es otro tu elemento,
galoparé contigo
la ruta que frecuentan
los caballos marinos;
o el sendero del aire,
donde tiene dominio
ya la pluma del ángel,
ya la garra del grifo.

"Pero si te inclinara
mi voz, nuestro destino
sería Buenos Aires,
la durmiente del río:
¡Tal vez al saludarnos
dijeran mis amigos
que, despertando amores,
llegamos de otro siglo!"

Mi ruego así clamaba,
y el Centauro al oírlo
pareció recobrar
un instante su brío
(tal un corcel añoso
que desde su retiro
vuelve a escuchar la voz
del metal aguerrido).

Pero templó sus fuegos
el animal cautivo,
como si le tirase
las riendas al instinto.
Se desmayó en sus ojos
el exaltado brillo:
sus sienes dibujaban
el gesto negativo.

Me respondió:

"Si pesas
al Centauro dormido,
justo hallarás el peso
de su carne y su signo:
si calla, la justicia
gobierna su mutismo;
si duerme, su reposo
no es obra de castigo.

"¿A qué llorar, buscando
primaverales ritmos,
cuando en el aire silban
las hoces del estío?
Y cuando entre sus hojas
negrean los racimos,
¿a qué plañir las flores
de rostro fugitivo?

"¡Que duerman en el polvo
los caballos antiguos:
ya no tendrán jinete
ni empresa ni albedrío!
Con sus proas ancladas
y sus remos partidos,
¡no zarparán ya nunca
los audaces navíos!

"Porque logró la tierra
su madurez y ha visto
fructificar el árbol
que se lloró perdido;
porque, Jasón del aire
y Ulises del abismo,
nos ha llegado el nuevo
Señor de los caminos."

No dijo más. A tierra
descendía su frente,
y aún cantaba su voz
en la cúpula verde:
ya el silencio sagrado
recogía en sus redes
el adiós de un centauro
y el anuncio de un héroe.

Pero, yo no alcanzaba
sus razones, de suerte
que atento a los peligros
de la noche creciente,
sólo entendía, ¡oh ciego!,
la renuncia solemne
de aquel maravilloso
corcel entre corceles.

Fue así que levantando
las armas relucientes
del cazador, le dije:
"No perdieron su temple.
Bien resiste la cuerda,
limpio el arco se tiende
y aún la flecha conoce
los caminos del éter.

"Cazador, si tus lomos
ya no admiten jinete
y en tus remos la audacia
desmayó para siempre,
¡que tu pulso de arquero
no desmaye, y que vuele
tu saeta en procura
de un regalo celeste!"

Me respondió:

"En el sueño
de las armas advierte
que llegó la dulzura
sobre campos de aceite.
Yo te anuncio al donoso
cazador, al perenne
sagitario que acecha
sin carcaj ni lebreles.

“Yo te anuncio al arquero
de la pena, más fuerte
que Nemrod y que Diana,
la señora de nieve.
Porque a la muerte misma
cazó y a la serpiente,
vestido con el traje
severo de la muerte."

Respondía otra vez
con el no a mis afanes:
otra vez humillaba
corazón y lenguaje.
De nuevo, ante la bestia,
reñían en mi sangre
la animosa esperanza
y el recelo cobarde.

Y como ya la noche
plantaba su estandarte
de hiel en las vencidas
almenas de la tarde,
buscando a la zozobra
de mi deseo un mástil,
puse otra vez los ojos
en el Centauro grave.

Le dije así:

"Que duerman,
arquero, tus metales,
ya que otra ley asume
la gloria y el combate.
Pero si la justicia
de rostro venerable
no se ha perdido, escucha
la voz del suplicante:

"Ya me negó el caballo
su equitación y viaje,
ya el cazador me niega
las frutas de su arte;
ya sólo a mi esperanza
le queda ese linaje
de furor armonioso
que animó tus cantares.

"¡Descuelga la guitarra
(bien sé que a su cordaje
no en vano se aproximan
los dedos musicales)!
¡Abrázala, Centauro,
contra tu pecho, y tañe!
¡La música recobre
sus limpias mocedades!"

Así le suplicaba,
pero volvió a negarse,
¡oh guitarrero inmóvil!,
¡oh guitarra sin ángel!
Me respondió:

"Esa caja
no ha de rendirse a nadie:
ya es mediodía y sobran
las cuerdas matinales.

"Bajada de los cielos
y vestida de carne
la Música en persona
visitó a los mortales,
para entonar el himno
que rompe toda cárcel
y apura los delfines
de Arión el navegante.

"Si bien tañía Orfeo,
cuando por escucharle
bajaban de sus grutas
rayados animales,
¡no hay tierra que desoiga
ni cielos que no alaben
al Tañedor que pisa
las aguas sin mojarse!"

Negado a mis fervores,
pero atento a mi lucha,
tercera vez me hablaba
con signos y figuras.
¡Qué remontado el aire
de la bestia crinuda!
Su misterioso idioma,
¡qué cerca de la música!

Le dije al fin:

"Entiendo
que ya no queda ruta
por donde hasta la Rosa
me lleve la fortuna.
Tres veces ha quebrado
rni anhelo en tu cordura:
me dirigí a tres puertas
y no se abrió ninguna.

"Pues bien, si tus razones
otra verdad anuncian
y sí otro amor deshace
las viejas ataduras,
¡dime, Centauro, al menos
en qué tierra se oculta:
si flechero, en qué bosque,
si cantor, en qué gruta!"

Y respondió el Centauro:
"No esconde su dulzura
ni se rinde a las armas
del rigor o la astucia.

Porque sale al encuentro
de la sed que le busca:
porque su canto hiere
las orejas nocturnas."

En torno del Centauro
crecía la penumbra:
su cuerno de novilla
levantaba la luna.
Con el deseo en llamas
y la razón a oscuras
quise tentar el juego
de las palabras últimas:

"Y tu virtud —le dije—,
¿ya no dará su fruta?
"¿Ya no tendrás, arquero,
trabajos y aventuras?"
Apoyada en el hombro
la cabeza greñuda,
náufrago ya del sueño,
dijo el Centauro:



"Nunca".

Y aquel nunca final
recorrió la espesura:
los vientos agitaban
sus banderas de furia.
Después cayó la noche,
y en la selva profunda
se construyó el silencio
sobre firmes columnas.

Planta un Àrbol

Planta un árbol convencido
-aunque el sitio en que lo plantes
no sea tuyo y mueras antes
de saberlo florecido-,
que hará un pájaro su nido
a su abrigo acogedor;
que a un hombre trabajador
será su sombra propicia,
y que siempre beneficia
lo que se hace por amor.


-Antonio Alejandro Gil-

martes, 2 de agosto de 2011

Adio Vero!!! -Carlos Paez Vilaro- 02/11/77

Chau amorosa! Me llevo de ti la vida que me diste, el perfume de la florcita amarilla del costado del camino, que humedezco con mis lagrimas. Lagrimas viejas de un hombre joven en esta partida hacia un interrogante que ahora esta en tus manos resolver

jueves, 28 de julio de 2011

"Mi amigo Mutis" - Gabriel Garcìa Márquez

"Àlvaro Mutis y yo habíamos hecho el pacto de no hablar en público el uno del otro, ni bien ni mal, como una vacuna contra la viruela de los elogios mutuos. Sin embargo, hace diez años justos y en esste mismo sitio, èl violó aquel pacto de salubridad social sólo porque no le gustó el peluquero que le recomendé. He esperado desde entonces el plato amargo de la venganza, y creo que no habrá otra más propicia que ésta. Àlvaro contó entonces cómo nos había presentado Gonzalo Mallarino en la Cartagena idílica de 1949. ese encuentro parecía ser en verdad el primero, hasta una tarde de hace tres o cuatro años, cuando le oì decir algo casual sobre Félix Mendelssohn. Fue una revelación que me transportó de golpe a mis años de universitario en la desierta salita de música de la Biblioteca Nacional de Bogotá, donde nos refugiábamos los que no tenìamos los cinco centavos para estudiar en el café..."

Frangmento "De Àngeles y Hombres" - Nikolai Dezhnev

"La vieja Kovalievskaia falleció cuando apuntaba la primavera: en marzo. Alguien habría podido decir "agarró y se murió" pero la vieja Kovalievskaia, de haber seguido viva, no habría aceptado nunca semejante aseveraciòn. Miembro del Partido Comunista de la Unión Soviética desde el año treinta y dos, veteranìa que le daba el derecho a la apelación de "vieja bolchevique", no creía en misticismos. Su vida habìa transcurrido en un realismo fruto de sus impresiones, y del mismo modo sencillo y claro debía llegarle la muerte...."

lunes, 25 de julio de 2011

Manifiesto Zapatista en Nahuatl

Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:

Hermanos:
No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.
Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.
Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.
Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.
Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.