miércoles, 6 de noviembre de 2013
Internet or not Internet...
Las redes -mal llamadas "sociales"- aíslan en vez de unir. Acaso pueden ademàs, de algún modo, reacondicionar el tejido social? Poco importa si entre tus amigos de FB figura tu vieja si no almorzás o cenás con ella; tu abuelo, el que depositaron en un geriátrico, tampoco tiene cuenta en Twitter, ni Instagram. Su mundo y tu mundo sòlo se entrelazan si te acercas a él.
El amor se percibe, se recibe, en la proximidad. Y aquí debiéramos encontrar una redefinición para tal concepto. No se trata meramente de un like o un fav
Internet es un gran mercado de saberes, opiniones, expresión de sentimientos y demás estímulos pero como en todo gran mercado, para comprar hay que saber distinguir el pescado fresco del podrido.
martes, 13 de agosto de 2013
Santiago Kovadloff respecto del progreso del conocimiento
El progreso no implica haber dejado de ignorar algo por completo sino haberlo dejado de ignorarlo en los mismos términos en que hasta allí se ignoraba. Se progresa, pues, no sólo cuando se deja de desconocer algo tal como hasta entonces se lo desonocía. Tambien se progresa cuando, en virtud de este cambio de la índole del desonocimiento padecido, se admiten nuevas incögnitas antes insospechadas y que, a su turno, serán resueltas por nuevas modalidades del saber. En otros términos: el saber de ayer vale menos que el de hoy, s es que el de hoy representa un progreso respecto de áquel"
lunes, 15 de julio de 2013
No miedo a la oscuridad
Y es con cada luz que se apaga que se descuelgan las sombras. Se desperezan, estiran bien los brazos y salen a pasear por los ambientes vacíos de vida. Al despertarme en medio de la noche, de repente, he descubierto a alguna de ellas sentada en mi mesa de luz, leyendo mi cuaderno de notas. Debió resultarle algo aburrido puesto que abandonó pronto su lectura y -bostezando- se echó a los pies de la cama.
Treinta y siete cuentas de vidrio engarzadS en un lazo mohíno pasan de una mano a la otra como si meditara un rosario de misterios inexorables, todo es vida.
lunes, 20 de mayo de 2013
En el manicomio
"Sé que me comprenderás si te digo simplemente que me gusta vivir como ser humano en la Tierra. - miró por la ventana :en el parque , las hojas nuevas de los árboles susurraban al soplo de la brisa tibia- Y entonces me puse a pensar en cómo habría de vivir para que, por sí sola, la ley implacable del karma me obligara a vivir una y otra vez como ser humano. ¡Y encontré la respuesta! si no realizas ninguna acción, si no tienes pensamientos ni deseos, eso significa que no estas preparado para elegir tu camino en la postmuerte. Y, puesto que no has hecho tu opción, no serás admitido en el otro mundo;por lo tanto, vivirás como ser humano hasta el día del Juicio Final. ¿Comprendes? Lo esencial es conservar el equilibrio entre el bien y el mal. Para eso, lo mejor es el manicomio: aquí nadie espera de ti ninguna acción y la ausencia de pensamientos se considera perfectamente normal. aquí, yo no soy bueno ni malo, ni magnánimo ni perverso, no soy nada.
-Osea, renunciar a la vida para vivir?
-Justamente, Amigo, justamente!"
domingo, 10 de marzo de 2013
Tengo que cuidar más mi alma; ella se desprende cada vez con más frecuencia de mí y se anda por aquella región tan grata al recuerdo y al corazón. Anda vagando en las vueltas del río, está en los árboles que plantamos, camina por las huellas incansable, busca flores de garabato y está siempre cerca de ustedes. Un día he de volver a buscarla, iré al río y allí llamaré por mi nombre, andaré por los caminos gritando mi nombre y he de gritar mi nombre a los árboles. Y he de recuperarla. Pero aún así no te olvidaré, Shunko. No te olvidaré porque al pensar en ti pienso en todos los chicos campesinos, en los que he conocido y en los que no he visto nunca.
Tampoco he de olvidarme de tu vida dura y difícil. Te prometo que si algún día está en mis manos aliviártela lo he de hacer.
¡Ah!, no creas que estoy hecho un pueblero; te diré que cuando tropiezo o me enojo, todavía digo malas palabras en quichua.
Adiós, salvaje.
Tu maestro "que antes era"
-Shunko-
domingo, 17 de febrero de 2013
En realidad, pocas cosas más allá de las ideas gobiernan el mundo. Locos en el poder que creen oir voces en el éter destilan su locura según las lecciones de algún viejo sacerdote académico. Tarde o temprano, para bien o para mal, las ideas -y no los intereses constituídos- rewultan decisivas. -Michael Keynes-
sábado, 16 de febrero de 2013
sábado, 9 de febrero de 2013
Velo blanco
Mi padre fué operado de la vista. Decía él que casi no veía, que tenía un velo blanco en su mirar que le impedía determinar con precisión lo que se encontraba frente a su vista. Nadie imaginó jamás que se trataba de "Cataratas". Eran sus ojos grises tan claros que no se distinguía. Fueron grises cuando hubo amor, verdes cuando llovía y mustios cuando le faltaba un trabajo que le permitiera brindarnos un plato en la mesa de la cena. Nos entendíamos sólo con una mirada. Es increíble cómo nos pudo acostumbrar al silencio. Eran tantos los gritos de nuestra madre que el nos regalaba lo que mas necesitábamos: una caricia y un infinito silencio, apreciable sólo frente a los gritos, lógicamente. Jugábamos a sus espaldas, pues él permanecía las tardes de domingo sentado a la clara del día, leyendo. Lupa en mano, vaya uno a saber qué otros mundos descubría en esos enormes tomos de enciclopedias. Se preocupaba mucho -además de por nuestra precaria situación- porque nos interesáramos en la ciencia. Nos hablaba del cosmos, de física,de botánica, de medicina...pero el trabajaba como contador. Asi que uno de nuestros juguetes favoritos era una calculadora de tira de papel, LA "tecnología" de ése momento de la historia. Nunca supimos qué pensamientos surcarían su mente...pero siempre lo sentíamos presente en nuestra rutina cuando sus ojos trepaban por sobre los lentes de ver de cerca. Ver de cerca, nunca mas literal. Ése amor puro, protector, de todo padre que está presente en tu niñez y que te acompaña durante toda una vida, y más allá también. Te amo, Papá. Aunque a veces no te lo diga. Y sé que me amas, aunque a veces no me lo digas.
lunes, 21 de enero de 2013
Chau sol...!
CEREMONIA DEL SOL
Hola Sol …! Otra vez sin anunciarte llegas a visitarnos. Otra vez en tu larga caminata desde el comienzo de la vida.Hola Sol…! Con tu panza cargada de oro hirviendo para repartirlo generoso por villas y caseríos, capillas campesinas, valles, bosques, ríos o pueblitos olvidados.Hola Sol…! Nadie ignora que perteneces a todos, pero que prefieres dar tu calor a los más necesitados, los que precisan de tu luz para iluminar sus casitas de chapa, los que reciben de tí la energía para afrontar el trabajo, los que piden a Dios que nunca les faltes, para enriquecer sus plantíos, y lograr sus cosechas. Es que vos, Sol, sos el pan dorado de la mesa de los pobres. Desde mis terrazas te veo llegar cada tarde como un aro de fuego rodando a través de los años, puntual, infaltable, animando mi filosofía desde el día que soñé con levantar Casapueblo y puse entre las rocas mi primer ladrillo.Recuerdo que era un día inflamado de tormenta, el mar había sustituido el azul por un color grisáceo empavonado, en el horizonte un velero escorado afinaba el rumbo para saltear la tempestad, el cielo se llenaba de graznidos de cuervos en huida, la sierra se peinaba con la ventolera alborotando a la comadreja y al conejo.Pero de golpe como un anuncio sobrenatural el cielo se perforó y apareciste vos. Eras un sol nítido y redondo, perfecto y delineado, puesto sobre el escenario de mi iniciación con la fuerza sagrada de un vitreaux de iglesia. Desde ese instante sentí que Dios habitaba en ti, que en tu fragua derretía la fe y que por medio de tus rayos la transmitía por todos los sitios donde transitabas. Los mismos brazos de oro que al desperezarte iluminan el cielo, al estirarse a los costados entibian las sierras, o apuntando hacia abajo laminan el mar.Hola Sol…! Cómo me gustaría haber compartido tu largo trayecto regalando luz, porque a tu paso acariciaste la vida de mil pueblos, compartiste sus alegrías y tristezas, conociste la guerra y la paz, impulsaste la oración y el trabajo, acompañaste la libertad e hiciste menos dura la oscuridad de los presidios.A tu paso sol, se adormecen los lagartos, despiertan los girasoles y los gallos cacarean. Se relamen los gatos vagabundos, los perros guitarrean, y el topo se encandila al salir de la cueva. A tu paso sol, hay sudor en la frente del obrero y en los cuerpos de las mujeres cobrizas que alcanzan el cántaro de la favela. Con tus latidos conmueves el mar, das música a la siembra, la usina y el mercado.A tu paso corrieron en estampida búfalos y antílopes, desperezó el león, se asombró la jirafa, se deslizó la serpiente y voló la mariposa. A tu paso cantó la calandria, despegó el aguilucho, despertó el murciélago y emigró el albatros.Hola Sol…! Gracias por volver a animar mi vida de artista. Porque hiciste menos sola mi soledad. Es que me he acostumbrado a tu compañía y si no te tengo, te busco por donde quiera que estés. Por eso te reencontré en la Polinesia, cuando te coronaron rey de los archipiélagos de nácar y los arrecifes dentellados de coral, o también en Africa, cuando dabas impulso a sus revoluciones libertarias y te reflejabas en el espejo de sus escudos tribales para inyectarles coraje. Te estoy mirando y veo que no has cambiado, que sos el mismo sol que reverenciaron los aztecas, el mismo de mi peregrinaje pintando por América, el que envolvió la Amazonia misteriosa y secreta, el que me alumbró los caminos al Machupichu sagrado del Perú, el de los valles patagónicos o los territorios del Sioux o del comanche. El mismo sol que me llevó a Borneo, Sumatra, Bali, las islas musicales o los quemantes arenales del Sahara.A diferencia del relámpago que apenas proyecta en la noche latigazos de luz, desde tu reinado planetario, tus destellos continúan activos, permanentes.Alguna vez la travesura de las nubes oculta tu esplendor, pero cuando ello ocurre, sabemos que estás ahí, jugando a las escondidas.Otras veces, en cambio, te vemos sonreír cuando las golondrinas o las gaviotas te usan de papel para escribir las frases de su vuelo.Gracias Sol, por invadir la intimidad de mi atardecer y zambullirte en mis aguas.Ahora serás la luz de los peces y su secreto universo submarino. También de los fantasmas que habitan en el vientre de los barcos hundidos en trágicos naufragios.Gracias Sol…! Por regalarnos esta ceremonia amarilla. Gracias por dejar mis paredes blancas impregnadas de tu fosforescencia.Entre ventoleras y borrascas, cruzando ciclones y tempestades, lluvias o tornados, pudiste llegar hasta aquí para irte silenciosamente frente a nuestros ojos.Porque tu misión es partir a iluminar otros sitios. Labradores, estibadores, pescadores te esperan en otras regiones donde la noche desaparecerá con tu llegada.Y como respondiendo a un timbre mágico despertarás las ciudades, irás junto a los niños a la escuela, pondrás en vuelo la felicidad de los pájaros, llamarás a misa.A tu llegada, se animará el andamio con sus obreros, cantarán los pregoneros en las ferias, la orilla del río se llenará de lavanderas y entrará la alegría por la banderola de los hospitales.Chau Sol…! Cuando en un instante te vayas del todo, morirá la tarde. La nostalgia se apoderará de mí y la oscuridad entrará en Casapueblo. La oscuridad, con su apetito insaciable penetrando por debajo de mis puertas, a través de las ventanas o por cuanta rendija encuentre para filtrarse en mi atelier, abriéndole cancha a las mariposas nocturnas. Chau Sol…! Te quiero mucho…Cuando era niño quería alcanzarte con mi barrilete. Ahora que soy viejo, sólo me resigno a saludarte mientras la tarde bosteza por tu boca de mimbre.Chau Sol…! Gracias por provocarnos una lágrima, al pensar que iluminaste también la vida de nuestros abuelos, de nuestros padres y la de todos los seres queridos que ya no están junto a nosotros, pero que te siguen disfrutando desde otra altura.Adiós Sol…! Mañana te espero otra vez. Casapueblo es tu casa, por eso todos la llaman la casa del sol. El sol de mi vida de artista. El sol de mi soledad. Es que me siento millonario en soles, que guardo en la alcancía del horizonte
Carlos Páez Vilaró
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