lunes, 14 de agosto de 2017

De tu mano

Adoro tu vida pequeña, tu vida simple. Esa de dar alimento a las palomas moribundas que rondan las veredas del desamor. Esa de recibir el sol en un banco despintado de plaza melancólica, cubriendote la cabeza con un pañuelo, pañuelo de algodón...en un mundo descartable vos decidiste seguir usando pañuelos de algodón.
Con el vapor que emanaba de la taza de mate cocido y que empañaba mis anteojos "multidimensionales " me sorprendió el recuerdo de cuando me llevabas (a la rastra) de la mano; doblando la esquina del campanario de la histórica iglesia , por Paraná, apenas girábamos hacia la izquierda un remolino de hojas secas provenientes de la plaza al final de la calle me despeinaba acariciandome la cara por si no me hubiera despertado todavía, llegábamos al Jardín y ahí quedaba yo, con los los ojos que parecían cada vez mas grandes y enormes al alejarte.
Adoro tu mundo complejo de camisas de puños impolutos, arremangados -mangas largas aún en veranos sofocantes-; ése de libros leídos por la mitad unos, finalizados otros, con tiras de papel demarcando páginas de citas importantes.
Adoro tu modernidad de canas color plata recién cincelada, de anteojos de carey y bufandas tejidas a mano.
Adoro tu aroma de libro antiguo, de siglo atrás.

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