martes, 26 de septiembre de 2017

Mi mañana fueron cuatro cafès semiamargos, desganados. Las ùltimas noches se sucedieron en sueños las horrorosas imàgenes catastròficas de tanta agua color arcilla, masas enormes de agua movilizadas.  El miedo a no hacer pie. El no saber si fuè la ùltima vez. La incertidumbre de no volver.

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