Mi mañana fueron cuatro cafès semiamargos, desganados. Las ùltimas noches se sucedieron en sueños las horrorosas imàgenes catastròficas de tanta agua color arcilla, masas enormes de agua movilizadas. El miedo a no hacer pie. El no saber si fuè la ùltima vez. La incertidumbre de no volver.
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